Monday, April 17, 2006

La "ciudad soñada " de Alak

Apertura de las sesiones orfinarias del Concejo Deliberante de La Plata

Atravesada por la desigualdad, la capital de la Provincia de Buenos Aires se ha convertido en una ciudad dual. En gran medida, esta situación se perpetúa intencionadamente. No podemos menos que entenderlo así si consideramos que, después de 14 años de gobierno, el Intendente Alak continúa negando la realidad de "la ciudad extramuros", la que se extiende desordenada, precaria, y pobre; fuera del casco urbano fundacional, del "otro lado" de la avenida circunvalación.

El lunes 3 de abril, el Intendente Alak abrió las sesiones ordinarias del concejo Deliberante de La Plata. Nuevamente asisitimos a una acto político, con una estética de campaña, y un despliegue fatigoso de militantes y consignas, en que el discurso mostraba, una vez más, la indiferencia oficial hacia los problemas que, desde hace mucho tiempo vivimos los ciudadanos platenses, y que se agravan con el paso del tiempo. Este gobierno municipal ha abandonado a un vastísimo sector del pueblo platense, para el cual la vida en la ciudad se ha tornado una carrera por la supervivencia y donde la única ley aplicable es la del más fuerte. La ciudad no diseñada, no pensada, no querida, fuera de los tiempos electorales, estuvo ausente nuevamente en el discurso. Desde hace mucho tiempo se ha convertido en la "no nombrada" por las autoridades. El intendente planteó la necesidad de construir una estación ferroautomotor, terminar el estadio Ciudad de La Plata y reabrir el Banco Municipal, como los ejes de su política para el 2006. Propuso mega-obras millonarias que nadie necesita y que no resuelven los problemas acuciantes de la gente pero que, sin embargo, se planifican como lo mejor que puede pasarle a la ciudad. Insistió en el camino del despilfarro en medio de la miseria, recuerdo de la tristemente célebre frase de los ’90 "Menem lo hizo" que, si la cordura no acompaña, los platenses tendremos que aggiornar a: "Alak lo hizo". Entonces veremos las grandes obras como el estadio o la ferroautomotor al lado de basurales, casillas precarias, aguas servidas, calles rotas, (cruzada por roedores en pleno día), unidades sanitarias destruídas, sin medicamentos, con profesionales contratados por 300 pesos mensuales, niños enfermos de males evitables, cientos de ciudadanos revolviendo la basura, y cuando baja el sol, a nuestros adolescentes formándose para el futuro en las esquinas, obligados al ocio, tomando cerveza, fumando, consumiendo droga barata y destructiva, quienes nos mostrarán la cara más espantosa de este "programa de gobierno".
Las tareas cotidianas seguirán complicándose y encareciéndose gracias al Sistema Urbano de Transporte, cuyas fallas son evidentes para todos los platenses e inexistentes para la ceguera o la complicidad oficial.
Es innecesario enumerar las calamidades cotidianas que vivimos los vecinos extra-muros. Tantos años de contrariedades han borrado toda novedad. NO le alcanzaron a Alak, sin embargo, los catorce que lleva de gobierno para verlas, reconocerlas, y mucho menos intentar resolverlas.
Es por todo esto que ese acto político del lunes 3 de abril se convirtió en un grotesco repugnante, donde los que cantaban consignas eran los abandonados a la "no existencia", los que utilizados indignamente le daban a la escena el marco justo para comprobar el alejamiento de la realidad del discurso oficial.

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