Nota de maría Emergencia ambiental del Barrio San Carlos
La situación ambiental del Barrio San Carlos es de una altísima conflictividad desde hace un largo
tiempo; ésto ha provocado una crisis que necesita urgente resolución.
Los emergentes más evidentes son la proliferación de enfermedades como la escaviosis, que resulta de muy rápida propagación y muy difícil de erradicar, debido, entre otras cosas, a las condiciones precarias de higiene de un sector muy importante de la población, que en muchos casos dispone de una canilla pública como único recurso de higienización.
La presentación de éste informe de prensa, acompañado de la solicitud de tratamiento de 120 resoluciones para la próxima sesión, tiene como objetivo mostrar la magnitud de la problemática planteada.
Puesto que la degradación del ambiente modifica en forma negativa la calidad de vida, afectando la salud, la seguridad y la integridad del ser humano, el reconocimiento por parte de las autoridades municipales de la existencia de la emergencia ambiental es una manera de asumir la realidad y comprender los padecimientos que viven a diario miles de personas en un barrio del partido de La Plata y el primer paso para revertir tal situación.
Las unidades sanitarias con escasez de recursos humanos y materiales, como los medicamentos, resultan absolutamente insuficientes para dar respuesta a la situación. Descartando que tengan alguna posibilidad de desarrollar una tarea acorde con sus objetivos, como la de promoción de la salud.
Por lo tanto se torna imprescindible el aporte que pueda realizar la municipalidad, a través de la delegación, para asegurar los servicios mínimos de erradicación de fuentes de contaminación, a saber: basurales; aguas servidas; aguas estancadas; desbordes cloacales; falta de redes de agua potable; proliferación de roedores; perros vagabundos que, en contacto directo y cotidiano con los focos infecciosos, se transforman en vectores y transmisores de enfermedades; predios abandonados; arroyos sucios; calles anegadas, que no permiten el paso de ambulancias, ni de otro vehículo los días de lluvia (que en nuestra región son muchos). Agrégasele a esta larga lista de calamidades la falta de luminarias, la falta de veredas, la incomodidad de avenidas muy transitadas y angostas y la absoluta ineficiencia del SUT. Todo ésto en una zona densamente poblada, (aproximadamente 44.000 habitantes) confirma que el barrio San Carlos se ha convertido en un lugar donde es peligroso vivir.
Vemos los sitios más afectados:
139 e 38 y 36: Estas dos cuadras de la calle 139, rodeadas de predios abandonados, han sido tapadas por basura, de manera que, con el correr del tiempo se han tornado intransitables porque la calle se redujo a un sendero bordeado de cañaverales y basura. En el año 2004, el Concejal del ARI Marcelo López presentó un pedido al ejecutivo para que se intimara a los propietarios de los predios y se procediera al desmalezamiento y cercado de los mismos, de manera tal que se pudiera transitar y acceder a la Escuela 52 y la Unidad Sanitaria N° 20, ambas ubicadas en 139 e/ 33 y 34. Es obvia la necesidad que los habitantes de la zona tienen, de cruzar por la calle en cuestión; sin embargo, y a pesar de que fue votado por todos los concejales, no se realizó lo solicitado. Destacamos también que no existe alternativa segura para atravesar esta zona, ya que la única posibilidad es cruzar por la avenida 137, angosta y sin veredas, o por la 143, haciendo un recorrido que cuadriplica la distancia a recorrer. Además de estos inconvenientes, los vecinos denuncian el foco de contaminación con la proliferación de roedores, mosquitos y perros vagabundos, que funcionan como vectores de enfermedades. Agrava la problemática, la circunstancia de haberse convertido la zona en un lugar preligroso refugio de delincuentes.
42 bis y 529, 41 y 529: En las calles 41 y 42 se han construido asfaltos con cordón cuneta, sin cloacas ni desagües pluviales, lo que trajo como consecuencia la acumulación de aguas servidas, en las intersecciones con la 529, de tierra y más alta. Esta situación existe desde hace muchos años, los vecinos a planteado sus quejas reiteradamente, pero no han obtenido respuesta de parte del municipio.
146 e 49 y 50- Arroyo Pérez: Es evidente, en esta zona del arroyo, la falta absoluta de saneamiento. La acumulación de basura en el cauce incide en las inundaciones que sufren los vecinos cercanos a la avenida 143 y pone en evidencia no solamente la inacción del municipio en cuanto a la limpieza, sino también una falta de política ambiental que incluya a los vecinos para evitar que se tire la basura indiscriminadamente.
41 y 138: Existe desborde cloacal hace aproximadamente tres años, ha sido denunciado por los vecinos, pero no se soluciona. El líquido cloacal se deriva a los desagües pluviales y corre por el cordón de la vereda, con las consecuencias de contaminación, olores nauseabundos, y riesgos sanitarios para los vecinos.
134 y 34
133 y 527
38 y 152
tiempo; ésto ha provocado una crisis que necesita urgente resolución.
Los emergentes más evidentes son la proliferación de enfermedades como la escaviosis, que resulta de muy rápida propagación y muy difícil de erradicar, debido, entre otras cosas, a las condiciones precarias de higiene de un sector muy importante de la población, que en muchos casos dispone de una canilla pública como único recurso de higienización.
La presentación de éste informe de prensa, acompañado de la solicitud de tratamiento de 120 resoluciones para la próxima sesión, tiene como objetivo mostrar la magnitud de la problemática planteada.
Puesto que la degradación del ambiente modifica en forma negativa la calidad de vida, afectando la salud, la seguridad y la integridad del ser humano, el reconocimiento por parte de las autoridades municipales de la existencia de la emergencia ambiental es una manera de asumir la realidad y comprender los padecimientos que viven a diario miles de personas en un barrio del partido de La Plata y el primer paso para revertir tal situación.
Las unidades sanitarias con escasez de recursos humanos y materiales, como los medicamentos, resultan absolutamente insuficientes para dar respuesta a la situación. Descartando que tengan alguna posibilidad de desarrollar una tarea acorde con sus objetivos, como la de promoción de la salud.
Por lo tanto se torna imprescindible el aporte que pueda realizar la municipalidad, a través de la delegación, para asegurar los servicios mínimos de erradicación de fuentes de contaminación, a saber: basurales; aguas servidas; aguas estancadas; desbordes cloacales; falta de redes de agua potable; proliferación de roedores; perros vagabundos que, en contacto directo y cotidiano con los focos infecciosos, se transforman en vectores y transmisores de enfermedades; predios abandonados; arroyos sucios; calles anegadas, que no permiten el paso de ambulancias, ni de otro vehículo los días de lluvia (que en nuestra región son muchos). Agrégasele a esta larga lista de calamidades la falta de luminarias, la falta de veredas, la incomodidad de avenidas muy transitadas y angostas y la absoluta ineficiencia del SUT. Todo ésto en una zona densamente poblada, (aproximadamente 44.000 habitantes) confirma que el barrio San Carlos se ha convertido en un lugar donde es peligroso vivir.
Vemos los sitios más afectados:
139 e 38 y 36: Estas dos cuadras de la calle 139, rodeadas de predios abandonados, han sido tapadas por basura, de manera que, con el correr del tiempo se han tornado intransitables porque la calle se redujo a un sendero bordeado de cañaverales y basura. En el año 2004, el Concejal del ARI Marcelo López presentó un pedido al ejecutivo para que se intimara a los propietarios de los predios y se procediera al desmalezamiento y cercado de los mismos, de manera tal que se pudiera transitar y acceder a la Escuela 52 y la Unidad Sanitaria N° 20, ambas ubicadas en 139 e/ 33 y 34. Es obvia la necesidad que los habitantes de la zona tienen, de cruzar por la calle en cuestión; sin embargo, y a pesar de que fue votado por todos los concejales, no se realizó lo solicitado. Destacamos también que no existe alternativa segura para atravesar esta zona, ya que la única posibilidad es cruzar por la avenida 137, angosta y sin veredas, o por la 143, haciendo un recorrido que cuadriplica la distancia a recorrer. Además de estos inconvenientes, los vecinos denuncian el foco de contaminación con la proliferación de roedores, mosquitos y perros vagabundos, que funcionan como vectores de enfermedades. Agrava la problemática, la circunstancia de haberse convertido la zona en un lugar preligroso refugio de delincuentes.
42 bis y 529, 41 y 529: En las calles 41 y 42 se han construido asfaltos con cordón cuneta, sin cloacas ni desagües pluviales, lo que trajo como consecuencia la acumulación de aguas servidas, en las intersecciones con la 529, de tierra y más alta. Esta situación existe desde hace muchos años, los vecinos a planteado sus quejas reiteradamente, pero no han obtenido respuesta de parte del municipio.
146 e 49 y 50- Arroyo Pérez: Es evidente, en esta zona del arroyo, la falta absoluta de saneamiento. La acumulación de basura en el cauce incide en las inundaciones que sufren los vecinos cercanos a la avenida 143 y pone en evidencia no solamente la inacción del municipio en cuanto a la limpieza, sino también una falta de política ambiental que incluya a los vecinos para evitar que se tire la basura indiscriminadamente.
41 y 138: Existe desborde cloacal hace aproximadamente tres años, ha sido denunciado por los vecinos, pero no se soluciona. El líquido cloacal se deriva a los desagües pluviales y corre por el cordón de la vereda, con las consecuencias de contaminación, olores nauseabundos, y riesgos sanitarios para los vecinos.
134 y 34
133 y 527
38 y 152

0 Comments:
Post a Comment
<< Home