Nota sobre el banco Municipal
En cansadas ocasiones, escuchamos o leemos anuncios de nuestros funcionarios y tenemos un mix de sensaciones; a veces causan mucha gracia, otras tantas nos hacen llorar, y más de una vez, quedamos pasmados ante la distancia que percibimos entre lo que se dice y la realidad concreta.
El discurso pronunciado por el intendente Julio Alak anunciando el relanzamiento del Banco Municipal en la apertura de las sesiones ordinarias se queda con la última categoría. O quizás, con un poco de cada una.
A partir de una primera lectura, puede decirse que fue notoria la falta de asesoramiento del jefe comunal a la hora de la realización del anuncio. Alak incurrió en “errores de apreciación” producto de la falta de asesoramiento o lo que sería peor aún, de un desconocimiento absoluto de lo anunciado. (Ver recuadro)
A casi tres años de la desaparición de una herramienta fundamental para el fomento y la producción regional de La Plata, Alak anuncia para mediados de año el relanzamiento del banco que él mismo contribuyó a liquidar.
Precisamente, ante la distancia abismal existente entre las promesas realizadas y la viabilidad de concreción de esas promesas, es que debemos ejercitar nuestra memoria colectiva.
Tras más de cien años de existencia, el Banco Municipal fue absorbido íntegramente en abril de 2003 por el Banco Provincia, debido a su falta de liquidez y solvencia. Si bien la liquidación del Municipal se vio enmarcada en un contexto de serias dificultades económicas para distintas entidades financieras (coletazo del corralito dispuesto en 2001) en este caso, existieron una serie de responsabilidades y complicidades políticas que llevaron a la desaparición del organismo.
La caída de la tradicional entidad bancaria que históricamente representó a los platenses, responde a una modalidad política absolutamente liberal, heredera de la década menemista.
Se torna innegable la responsabilidad del intendente en cuanto a su política de otorgamiento de créditos a empresarios y amigos del poder, una práctica tristemente conocida por todos los argentinos.
Esta modalidad estuvo acompañada de la complicidad de la mayoría peronista, cuando meses después de la liquidación del municipal, no cedió con los dos tercios necesarios para habilitar la discusión planteada por la bancada opositora respecto de la operatoria de desaparición del banco (específicamente, la revisión de 12 mil créditos incobrables). Asimismo, si bien el contrato “acordado” por el Municipal y el Provincia aseguraba la continuidad de los puestos de trabajo, la planta de empleados fue drásticamente reducida y esta problemática nunca fue abordada, debido a la falta de quórum para su discusión.
La absorción del Banco Municipal se realizó sin el consentimiento del Concejo Deliberante ni la Legislatura provincial. Una vez más asistimos a una constante en la política alakista: una absoluta discrecionalidad en el manejo y difusión de la información respecto de la toma de decisiones que afectan directamente al conjunto de la sociedad platense.
La bancada peronista en tanto, actúa de manera corporativa defendiendo lo indefendible: no sólo avaló la política de destrucción de la banca pública local
sino que ampara cada una de las medidas implementadas por el jefe comunal.
A pagar se ha dicho: el traspaso patrimonial del Municipal al Provincia acarrea para la Comuna una deuda de casi 60 (sí, sesenta) millones de pesos, más los intereses que deben abonarse por esta obligación. El monto total a pagar es aproximadamente de 90 (noventa) millones de pesos, que los vecinos de la ciudad abonan desde febrero de 2005 a través del pago de tasas y otras contribuciones municipales.
Otra cifra considerable son los 11 (once) millones que cuesta por año el Ente Residual del Banco, monto saldado con la coparticipación federal que envía la provincia, partida retenida automáticamente en caso de que la Municipalidad no pague.
El intendente liquidó la banca pública de la ciudad y deja como herencia una deuda para todos nosotros que tendremos que saldar más allá de su mandato.
Me falta el cierre!!!!!!!!!
Alicia Tortora
Pedido de interpelación del ARI
Por su parte el bloque del ARI reclamó que los funcionarios del Ente Municipal que reemplazó al ex Banco sean interpelados por el Concejo Deliberante, para responder a "una serie de interrogantes surgidos del último discurso del intendente Alak".
Los ediles Oscar Negrelli, Alicia Tórtora, Josefa Garófoli y Marcelo López, fundaron el pedido de interpelación en que "nos interesaría saber a dónde debemos remitirnos, a qué sucursal recurrir para solicitar que nos abran una cuenta para así disponer de chequeras, cajas de ahorro y cualquier otro beneficio que pueda otorgar la entidad que, según dichos del Intendente, posee depósitos y empleados para que lo puedan efectivizar"."Va de suyo explicar que como toda entidad bancaria regida por las normas del BCRA, dispone de autorizaciones y status para ejercer mandatos como tal. ¿Será posible que el Intendente arbitre todas las medidas necesarias par que los responsables de la entidad puedan aportar información a quienes por mandato democrático ejercen representación ciudadana y deber de contralor?", se preguntaron, no sin ironía.
El discurso pronunciado por el intendente Julio Alak anunciando el relanzamiento del Banco Municipal en la apertura de las sesiones ordinarias se queda con la última categoría. O quizás, con un poco de cada una.
A partir de una primera lectura, puede decirse que fue notoria la falta de asesoramiento del jefe comunal a la hora de la realización del anuncio. Alak incurrió en “errores de apreciación” producto de la falta de asesoramiento o lo que sería peor aún, de un desconocimiento absoluto de lo anunciado. (Ver recuadro)
A casi tres años de la desaparición de una herramienta fundamental para el fomento y la producción regional de La Plata, Alak anuncia para mediados de año el relanzamiento del banco que él mismo contribuyó a liquidar.
Precisamente, ante la distancia abismal existente entre las promesas realizadas y la viabilidad de concreción de esas promesas, es que debemos ejercitar nuestra memoria colectiva.
Tras más de cien años de existencia, el Banco Municipal fue absorbido íntegramente en abril de 2003 por el Banco Provincia, debido a su falta de liquidez y solvencia. Si bien la liquidación del Municipal se vio enmarcada en un contexto de serias dificultades económicas para distintas entidades financieras (coletazo del corralito dispuesto en 2001) en este caso, existieron una serie de responsabilidades y complicidades políticas que llevaron a la desaparición del organismo.
La caída de la tradicional entidad bancaria que históricamente representó a los platenses, responde a una modalidad política absolutamente liberal, heredera de la década menemista.
Se torna innegable la responsabilidad del intendente en cuanto a su política de otorgamiento de créditos a empresarios y amigos del poder, una práctica tristemente conocida por todos los argentinos.
Esta modalidad estuvo acompañada de la complicidad de la mayoría peronista, cuando meses después de la liquidación del municipal, no cedió con los dos tercios necesarios para habilitar la discusión planteada por la bancada opositora respecto de la operatoria de desaparición del banco (específicamente, la revisión de 12 mil créditos incobrables). Asimismo, si bien el contrato “acordado” por el Municipal y el Provincia aseguraba la continuidad de los puestos de trabajo, la planta de empleados fue drásticamente reducida y esta problemática nunca fue abordada, debido a la falta de quórum para su discusión.
La absorción del Banco Municipal se realizó sin el consentimiento del Concejo Deliberante ni la Legislatura provincial. Una vez más asistimos a una constante en la política alakista: una absoluta discrecionalidad en el manejo y difusión de la información respecto de la toma de decisiones que afectan directamente al conjunto de la sociedad platense.
La bancada peronista en tanto, actúa de manera corporativa defendiendo lo indefendible: no sólo avaló la política de destrucción de la banca pública local
sino que ampara cada una de las medidas implementadas por el jefe comunal.
A pagar se ha dicho: el traspaso patrimonial del Municipal al Provincia acarrea para la Comuna una deuda de casi 60 (sí, sesenta) millones de pesos, más los intereses que deben abonarse por esta obligación. El monto total a pagar es aproximadamente de 90 (noventa) millones de pesos, que los vecinos de la ciudad abonan desde febrero de 2005 a través del pago de tasas y otras contribuciones municipales.
Otra cifra considerable son los 11 (once) millones que cuesta por año el Ente Residual del Banco, monto saldado con la coparticipación federal que envía la provincia, partida retenida automáticamente en caso de que la Municipalidad no pague.
El intendente liquidó la banca pública de la ciudad y deja como herencia una deuda para todos nosotros que tendremos que saldar más allá de su mandato.
Me falta el cierre!!!!!!!!!
Alicia Tortora
Pedido de interpelación del ARI
Por su parte el bloque del ARI reclamó que los funcionarios del Ente Municipal que reemplazó al ex Banco sean interpelados por el Concejo Deliberante, para responder a "una serie de interrogantes surgidos del último discurso del intendente Alak".
Los ediles Oscar Negrelli, Alicia Tórtora, Josefa Garófoli y Marcelo López, fundaron el pedido de interpelación en que "nos interesaría saber a dónde debemos remitirnos, a qué sucursal recurrir para solicitar que nos abran una cuenta para así disponer de chequeras, cajas de ahorro y cualquier otro beneficio que pueda otorgar la entidad que, según dichos del Intendente, posee depósitos y empleados para que lo puedan efectivizar"."Va de suyo explicar que como toda entidad bancaria regida por las normas del BCRA, dispone de autorizaciones y status para ejercer mandatos como tal. ¿Será posible que el Intendente arbitre todas las medidas necesarias par que los responsables de la entidad puedan aportar información a quienes por mandato democrático ejercen representación ciudadana y deber de contralor?", se preguntaron, no sin ironía.

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