Tuesday, February 28, 2006

24 de Marzo

24 de Marzo

Causas y motivaciones del Golpe Militar
La dictadura militar pomposamente autodenominada “Revoluciòn Argentina” se retiraba con mucha pena y sin ninguna gloria. Las luchas populares( Cordobazo, Rosariazo, Mendozazo, por citar solo algunas), la reivindicación de la vuelta del Gral. Perón exiliado es España, el accionar de las organizaciones guerrilleras que contaban cada vez con mayor simpatía ( una encuesta de época señalaba una aceptación de estos movimientos de un 47 %), entre otras, fueron un cóctel demasiado explosivo para la última etapa de la dictadura que encabezó el Gral. Lanusse.
Ni la represión legal e ilegal, ni los infames fusilamientos de presos políticos en Trelew, pudieron contener las ansias irrefrenables de un pueblo que luchaba por su liberación. El contexto iba en esa dirección, el poderío del bloque socialista (màs allà de errores y desviaciones), el inexorable triunfo que veía venirse del pueblo vietnamita, la experiencia que se estaba desarrollando en lo que se denominaba “ vía chilena al socialismo” encabezado por Salvador Allende, eran algunos ejemplos de hacia donde iba la historia.
Los escasos dìas en que gobernó Héctor José Càmpora fueron de los màs progresistas y revolucionarios que se recuerden. Y no porque Càmpora fuera revolucionario ni de izquierda, sino que la situación lo era y sobrepasaba aún en las intenciones de quienes gobernaban.
Se produce el “Devotazo” donde 50000 personas liberan a los presos políticos de Villa Devoto, se vota la amnistía para todos los detenidos por causas políticas en el país, los que firman el acta de asunciòn del nuevo gobierno son Osvaldo Dorticòs(Presidente de Cuba) y Salvador Allende (presidente de Chile), a despecho de Bordaberry ( presidente chirolita de los militares uruguayos) y William Rogers (Secretario de Estado de EEUU) que sòlo miran, el “se van, se van y nunca volverán de cientos de miles de manifestantes que a fuerza de escupitajos y piedras impiden el desfile preparado por las FFAA cuyos jefes deben escaparse de la Casa Rosada en helicópteros (elemento incorporado a los escapes presidenciales), la reanulación de relaciones con Cuba ( de hecho la ruptura del bloqueo) y con Vietnam la firma de acuerdos comerciales con los países socialistas, la toma de fábricas por reivindicaciones sindicales y políticas, la toma de colegios y universidades daban un contexto de los nuevos tiempos que se respiraban. La participación del trabajador en el PBI llegaba al 49 %. El nuevo Jefe del Ejército, Gral. Carcagno, en la Conferencia de Ejércitos Americanos planteaba que los ejércitos no debìan ser màs los instrumentos del imperialismo para derrocar gobiernos populares.
Si bien estaban los burócratas sindicales aaliados a las patronales y/o gobiernos de turno como los Rucci, Lorenzo Miguel, existìa una camada de dirigentes sindicales de izquierda y del peronismo revolucionario que descollaban, Agustín Tosco (Luz y Fuerza de Córdoba), Renè Salamanca ( Smata) de Córdoba), Raimundo Ongaro ( Gráficos), Di Pasquale (Empleados de Farmacia), aparecían en los primeros planos Alberto Piccinini y el “Negro” Segovia en la UOM de Villa Constitución, Leandro Fote en la FOTIA tucumana, solo para dar algunos ejemplos.
Viene la defenestración de Càmpora y de sus ministros y funcionarios màs ligados a los sectores progresistas y revolucionarios, y con l bendición del Gral. Perón comienza el lopezrreguismo y la derecha màs recalcitrante aocupar importantes cargos. De todas formas las luchas populares no disminuían, aún cuando importantes sectores consideraban a este como su gobierno con contradicciones incluidas.
De acuerdo a documentos desclasificados, en junio de 1974, siendo Presidente El Gral.Peròn, que accedió a su tercer mandato con un imponente 62% de los votos, visitó en forma secreta nuestro país el Gral. Vemon Walters, vicejefe de la CIA. Walters le plantea a Perón el peligro izquierdista en la Argentina, a lo que este le responde que a la izquierda la barre con la derecha.
Casualidad o no, comienzan a operar en nuestro paìs el Comando Libertadores de América y la tristemente cèlebre Triple A, comandad por el Ministro de Bienestar Social del gobierno peronista, José Lòpez Rega y el jefe de al Policía Federal, antiguo represor y torturador de peronistas, nombrado en ese altísimo cargo por el propio Gral. Peròn, el comisario Alberto Villar.
Muerto Peròn se desata una verdadera cacerìa hacia dirigentes y militantes populares podemos citar los tres atentados al Senador Hipólito Solari Irigoyen, el asesinato de Ortega Peña, diputado de la izquierda peronista, defensora de presos políticos y referente del Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS. Los asesinatos de Silvio Frondizi, abogado de presos políticos, Alberto Curutchet, en una lista que se transforma en interminable. Cabe acotar que desde 1974 hasta marzo del ’76 en que se produce el golpe, hubo en Argentina más de 2000 muertos y/o desaparecidos a manos de las bandas paramilitares y parapoliciales, todas bandas ligadas íntimamente a funcionarios del gobierno. Esta es una suerte de práctica y de anticipo de lo que vendría.
Como los intereses y enemigos eran los mismos, se le encomendó a un oficial del ejército a que sea nexo entre la Tripla A y el Ejército Argentino: el entonces Mayor Seineldín. De hecho, después del golpe, salvo Lòpez Rega y algún funcionario de alto rango del gobierno peronista que pagaron los platos rotos para cubrir una fachada, todos los civiles y retirados de las fuerzas de seguridad que eran los asesinos de la Triple A, se incorporaron a los grupos de tareas de las Fuerzas Armadas, podemos citar a Aníbal Gordon (con rango de” coronel honorario”), Raúl Guglialminetti, “colores del Cerro, etc.
Con el “Operativo Independencia” comandado primero por el Gral. Acdel Vilas y Domingo Bussi después, comenzó a funcionar en 1975, el primer campo de concentración, antesala de lo que vendría, paradójicamente en la escuelita de Famaillá, un campo de concentración y exterminio en un establecimiento educativo primario, todo un símbolo. Todos los días aparecían cadáveres con 40 o 50 disparos, cuerpos que una vez fusilados eran dinamitados. La esencia del fascismo, no solo eliminar físicamente a los que luchan, sino eliminar el espíritu de lucha.
Los sectores populares comienzan a replegarse y el terror comienza a surtir efecto. Las últimas movilizaciones fueron las de junio y julio de 1975, donde la CGT oficial lanzó el paro después que los trabajadores hacía varios días que estaban en las calles. Estas movilizaciones lograron echar a López Rega, pero la represión se acentuó, con participación directa y abierta de las FFAA.
El golpe al gobierno de Isabel Martínez de Perón era inevitable. Las FFAA, temerosas siempre del pueblo en la calle esperaron y operaron para que el gobierno caiga prácticamente solo, y que esto sea visto hasta como un alivio por parte de la población. En esto trabajó y mucho el Departamento de Acción Sicológica del Ejército. Había que terminar de desprestigiar no solo al gobierno, que ya lo estaba, sino también a los dirigentes políticos con posibilidad de encauzar la situación.
Algunos se terminaron de desprestigiar solos, caso Ricardo Balbín, jefe de la UCR, quien cuando faltaban pocos días para que se produzca al golpe, por cadena nacional plantea que él no tenía ninguna solución. Muy grave para quien hacía 3 años había sido candidato a Presidente y era el líder de la principal fuerza de oposición.
Un dirigente con gran prestigio en ese momento era Oscar Alende, jefe del Partido Intransigente, quien tenía la propuesta de un gran frente antigolpista, aquí el Área de Sicología del Ejército, previo a hablar por cadena nacional, le ponen en el café a Alende una droga, y cuando habló, realmente lo hizo confuso, desorientado y aturdido, una verdadera pena.
Otro ejemplo de acción sicológica: pleno microcentro, hora pico, se descomponen todos los semáforos, se produce un verdadero caos, avanzar se torna imposible, a las pocas horas, los ánimos desbordados a punto de estallido, aparecen camiones de soldados y oficiales del ejército y comienzan a ordenar el tránsito.
El estado de reflujo de los sectores populares, el absoluto desprestigio de la clase polìtica, la ineficacia, corrupción y descrédito del gobierno, los terribles errores y lecturas equivocadas de las organizaciones revolucionarias, eran el anillo al dedo para los planes de los militares y civiles golpistas. Y un dato que no es para nada menor, la política latinoamericana pergeñada en el Departamento de Estado y Pentágono de EEUU, la doctrina de la seguridad nacional, no es casualidad; golpes y gobiernos militares en Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Bolivia y Perú, así como el endeudamiento enorme de éstos.
Y tampoco debemos pasar por alto la “ola democratizadora “ de los 80.
Merece que nos detengamos en la excusa de la guerrilla, como argumento para el impiadoso golpe militar.
A esa altura, las organizaciones armadas más importantes, Montoneros y ERP, no representaban una verdadera amenaza de toma del poder, ya que sus enormes y groseros errores políticos y consecuentemente sus acciones y prácticas, habían aislado el apoyo y compromiso a dichas organizaciones de los sectores populares. Cabe decir, que en Chile, Bolivia, Perú o Brasil prácticamente no existía guerrilla, no obstante el “peligro subversivo” fue el leivmotiv de todos los golpes de latinoamérica.
Las verdaderas causas del golpe más sanguinario y corrupto de toda la historia Argentina los podemos resumir en; colocar a nuestro país en la nueva división internacional del trabajo, alejando cualquier atisbo de industrialización que implicara algún grado de independencia. La destrucción del Estado (recordemos la publicidad del Ministro de Economía de la dictadura Alfredo Martínez de Hoz, achicar el Estado para agrandar la nación), la absoluta extranjerización de nuestra economía, la destrucción de la pequeña y mediana empresa a favor del capital financiero, el fabuloso endeudamiento público externo, el enorme flujo de transferencia de ingresos de los sectores asalariados hacia la oligarquía terrateniente y el capital financiero.
Para implementar ese plan debía aplicarse una política de exterminio de todo aquel que osara resistir.
No es casual que más del 45 % de los detenidos-desaparecidos fueran trabajadores secuestrados en sus casas o lugares de empleo. Martínez de Hoz declaró que el plan económico que él y los militares implementaron, solo podía llevarse a cabo con las bayonetas, a confesión de partes relevo de pruebas.
Las cifras frías pero lapidarias nos acercan al horror de aquello, previo al golpe existirían aproximadamente 4000 a 5000 guerrilleros armados, según los servicios de inteligencia, lo cual es altamente exagerada. Aún así si tomáramos ese parámetro veamos que los desaparecidos- detenidos se eleva a 30000, 12000 muertos en “enfrentamientos”, 12000 presos políticos, 500 bebés secuestrados o nacidos en cautiverio, 1500000 exiliados.
Es como un disparo de cañón a una paloma.
Las verdaderas causas del genocidio las mencionamos antes aunque para el final me gustaría recalcar que quizás la más importante fue la de escarmentar y aniquilar a sangre y fuego a una generación que tuvo la osadía de disputar el poder a las clases dominantes.
Como parte de esa generación, mi compromiso con los que no están, de juicio y castigo a todos los culpables, y la firme convicción, que más allá de los errores cometidos, no me arrepentiré jamás de haber luchado.

Héctor Vilche
Ex militante de la Juventud Guevarista –PRT
Ex preso político durante 6 años

Reformismo para la Reparación Nacional.

Cumplo en subir la nota que mandó Amalia, después la comentamos en la reunión.

Reformismo para la Reparación Nacional.
 
 La democracia  es la solución del amplio y complejo problema de gobierno por cuanto intenta la tarea de ensamblar exigencias de una civilización complicada para conciliar el orden de sus libertades. Va modificando sus perfiles, va acondicionándose al ambiente social, va siendo la realizadora de las cosas que hacen al progreso de la humanidad. Es una forma de vida. En la Democracia los gobiernos no pueden hacerse permanente sin destruirse a sí mismos. Se eligen hombres y los mandatarios, y deben ser sustituidos por más que valgan, por más favores que hayan hecho a la República; porque los demócratas sabemos que la continuación del mando es la principal relajación del concepto democrático. Los mandatarios de gobiernos democráticos no pueden hacerse permanentes sin destruir la democracia, mientras que el dictador no puede dejar el poder, sin destruir la dictadura.
El Estado no es la sociedad o comunidad, sino la organización política de ésta; sólo en la democracia se hace esta distinción con el fundamento de un sistema político, porque se sostiene que el Estado es una forma de organización de la comunidad para ciertos fines de la misma, y no para todos. Si no fuera así desaparecería la libre expresión de las ideas y el mejoramiento del medio social en que se vive. En definitiva, el Estado Legítimo, Democrático hace del gobierno un servidor y del pueblo un señor y el Estado totalitario hace del pueblo un servidor y del gobierno un amo.
Actividad Reformista, para la Reparación. Consolidación de las instituciones justas con legitimidad. Seguridad de la Legalidad. La miopía histórica y política del pensamiento reaccionario y sus típicos reduccionismos achica el abanico de caminos a un callejón sin salida; a esto se contrapone la corriente por el nuevo humanismo que propiciamos. Según Ortega la bancarrota de la razón, anuncia el ocaso del espíritu revolucionario, hijo del racionalismo europeo. La gran proveedora de utopías y proyectos revolucionarios, la razón, ha encarnado en la vida y se ha vuelta razón histórica o vital: es tiempo y no construcción intemporal. No se cree que se haya equivocado y asombra su agudeza: se necesitaba una extraordinaria perspicacia para haber adivinado, en pleno apogeo del milenarismo bolchevique, la situación de la Europa actual. Pareciera que la época actual, para algunos el postmodernismo, donde reina la indiferencia y el descreimiento, es la época de ausencia de fundamentos, puesto que en esa ausencia consiste su nuevo principio: su razón vital e histórica es mero cambio, sin que el pensador nos diga la razón y los modos que asume el cambio; no se debe caer en el error de encontrar el fundamento en la dialéctica (verdadera razón histórica, único método que da cuenta de la sociedad, sus cambios y sus relaciones: en el interior de sí misma y las otras sociedades no históricas, primitivas o marginales). Tampoco podemos rendirnos ante el presente como si la historia hubiese llegado a su fin. Pero la razón histórica no da cuenta del hombre concreto, hay una parte del “yo” dice Sastre, irreductible a las determinaciones de la historia y sus clases. No es eso todo: la dialéctica no se explica así misma, no constituye su fundamento; apenas se constituye, se divide. La crítica a la razón histórica pertinente, es que si hay una oposición fundamental entre la razón dialéctica y analítica, una de las dos debe ser menos racional, puesto que la segunda es el fundamento de las ciencias exactas ¿qué clase de razón será la dialéctica? La otra alternativa es igualmente contradictoria: si la dialéctica es razón, su fundamento no puede ser otro que la razón analítica aplicable a las ciencias blandas?). Para Lèvi Strauss (antropólogo francés) la diferencia entre las dos razones pertenece a la categoría de oposición complementaria: la razón dialéctica no es otra cosa que la analítica y, al mismo tiempo, es aquello que le permite a esta última comprender a la sociedad y a sus cambios, instituciones y representantes. La crítica es justa a medias: revela una de las tantas contradicciones de Sastre, pero no la trasciende. ¿Cuál es el fundamento de ese nuevo elemento que aparece en la razón analítica cuando se transforma en dialéctica? Razón vital y razón dialéctica son razones en busca permanente de un principio de razón suficiente, que se contrapone a la fuerza, insta Octavio Paz.
Ortega estudió al reformista como figura antitética del revolucionario, Sartre al rebelde. El Revolucionario quiere destruir el orden imperante e implantar otro, más justo; el rebelde se levanta contra los excesos del poder. El revolucionario quiere cambiar los usos; el reformista quiere corregir los abusos (ejemplo argentino proyectado a la humanidad el de la Reforma Universitaria del `18). El punto de partidas es semejante, no las conclusiones. La rebeldía es un homenaje paradójico al poder, equivale a demostrar que la regla revolucionaria es universal, y que la revuelta una querella intima. El rebelde es un pilar del poder (el piquetero institucionalizado).Tres tipos de activismo o militancia no oficialista en la Argentina de hoy: el progreso (muy distinto a sus autoabanderados “pogres del gobierno, similares a una pequeña patota de engrupidos arribistas sin ideología”), lo situamos en el pensamiento nacional democrático, por la construcción de un nuevo humanismo, donde se preserven las individualidades, se tiendan puentes mediante el diálogo y se llegue al encuentro para que sea descubierto el ser humano, de manera que la vida sea un proyecto viable, tomando al hombre como punto de partida y destinatario del Estado. Progresista también se es en la vida privada, aunque preferimos superar el término por uno más acorde a los tiempos, “Humanismo”, como en su desarrollo en la íntegra libertad individual, como en la sociedad. Con interactuación e interdependencia para conformar la unión soberana, a partir de la autonomía y autenticidad de cada miembro componente. Muy distinto a lograr confusión y la masa, la moldeable, modelable unidad tan afín a los autoritarismos, populismos exclusivistas y las corporaciones demagogas de la democracia funcional. Como los célebres universitarios cordobeses que desafiaron a toda una época, redefiniendo y sentando las bases para una educación y una hora americana, demostrando que había otro camino (aun no transitado), muchos jóvenes argentinos encausamos la Reparación Nacional por la senda del reformismo. Para que la justicia vaya en la misma senda que el Derecho, y se terminen sus abusos, y nadie nunca pueda quejarse del exceso de justicia, valor-virtud supremo de cohesión humana y social, para entre otros consolidar las instituciones. El camino de la militancia reformista es el de la defensa de las sacrosantas instituciones y su espíritu como a la Constitución Nacional, en la conquista de la concreción de su Proyecto político, matriz de todas las políticas de Estado, un Estado Promotor, que sea Legítimo. Por ello concebimos al sistema democrático a través de los partidos políticos, y por ende propiciamos una Reforma Electoral (por sobre la política que además debe calificar las penas de los funcionarios públicos, lejos de igualarlas con las figuras de robos y hurtos en gran parte excarcelables bajo el pago de la fianza, lograda con los recursos producto de la defraudación, a la vez del negativo impacto sobre la actividad política que el reformismo concibe con la naturaleza de alternativa y provisoria para ser promisoria), como en 1912, con respeto consiguiente a las minorías, y Política para comenzar la democratización desde sus entrañas con mayor intensidad de participación, para lograr el relevo necesario y ejecutar nuestro Proyecto Nacional en el marco de la Legalidad por todos ponderada.
La puesta en escena de la Reparación Nacional, se debe dar con actividad política conducente y una juventud con la obligación de ver, comparar y luchar, porque de lo contrario la quietud no será computada como un acto de omisión, sino como acción al servicio de quienes necesitan de su indiferencia para utilizarla sin resistencia.
Por el contrario, Hanna Arendt insta que “el poder brota de la capacidad humana, no de actuar o hacer algo, sino de concertarse con los demás para actuar de común acuerdo”, y en eso estamos, para imaginar un futuro con porvenir, en lugar de aceptarlo servilmente, con nuestras razones suficientes, que son más efectivas que la fuerza bruta, que para imponerse debe asociarse a la violencia material o moral


Ricardo Ferrer Picado

Monday, February 27, 2006

"El ARI reclamó la publicación de informe sobre el SUT "



En la sesión de hoy del Concejo Deliberante, el Bloque del ari exigió que se haga público el informe encargado a la Facultad de Ingeniería de la UNLP sobre el Sistema Urbano de Transporte (SUT). Los ediles enfatizaron que "dicho estudio fue costeado con fondos municipales, por lo cual es necesario conocer los resultados de dicha evaluación".

Garófoli, Tórtora, López y Negrelli coincidieron en que "el Ejecutivo municipal no puede seguir desconociendo el deterioro del actual esquema". Agregaron que "desde que comenzó su implementación, los vecinos del Partido de La Plata soportaron un boleto caro, la constante caída de ramales, la ausencia de combinaciones, la falta de información, la pérdida de frecuencias, y la total desidia de las autoridades municipales".

Los ediles del ari concluyeron: "hoy, los transportistas hacen lo que les parece, sin que el Municipio ejerza sobre ellas ninguna autoridad; así, este sistema se encamina a un previsible naufragio".

Otro tema conflictivo tratado en la sesión fue la llamada tarifa social para el suministro de energía eléctrica, para cuya implementación el oficialismo propone crear una Comisión integrada por un Concejal por bloque, miembros del Ejecutivo y la CGT. Desde el Bloque ari se reclamó en cambio, que tanto las asociaciones de usuarios y consumidores como de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) participen en el tratamiento del mencionado tema.

Monday, February 20, 2006

Nota de María José para un diario deportivo

La discusión sobre el estadio por María J. Garófoli

Uno de los rasgos de identidad más visibles de nuestra ciudad es la pasión por los dos equipos de fútbol que juegan en primera división. Las cuestión del Estadio "Ciudad de La Plata" amerita una discusión seria y un análisis responsable. Sin embargo, ha creado un ambiente enrarecido por odios, venganzas y caprichos que hace imposible la reflexión, la discusión racional que permita un acuerdo justo entre las partes implicadas y no lesione el sentir los platenses. La falta total de responsabilidad que muestra la dirigencia ha hecho imposible las condiciones para esta discusión. Y cuando digo dirigencia me refiero tanto al Intendente Alak, quien tiene la mayor responsabilidad, como a los representantes de los clubes y de todas aquellas organizaciones de la sociedad civil que tienen que ver con la vida de la ciudad y su comunidad. Pero hay otra consecuencia de la prolongación de este litigio inconducente. Una consecuencia que me preocupa mucho más: el ocultamiento de temas vitales que, mientras miles marchan por un estadio de fútbol, aparecen como fugaces noticias en los periódicos. Mientras discutimos sobre el estadio, hay niños que mueren de hanta virus porque en los barrios vivimos rodeados de basura y ratas. ¿Es racional, entonces, que los concejales, quienes fuimos elegidos para representar a los ciudadanos, usemos mucho tiempo en esta discusión, y posterguemos los problemas graves de la ciudad? Apelo, entonces, a la responsabilidad que compartimos como sociedad. Discutamos el problema del estadio, pero no caigamos todos en la verguenza y la indignidad a la que nos quiere llevar este intendente quien, después de quince años frente al Gobierno Municipal, todavía no resolvió los problemas serios, y pretende usar la pasión que despierta en fútbol, para que todos seamos cómplices, dejemos de ocuparnos del pueblo y olvidemos para qué fuimos elegidos.

Friday, February 17, 2006

El pez por la boca muere.

Nota: es una prueba, despuès lo publico corregido


El pez por la boca muere.


En el año 200l, ...reelección de alak, el municipio platense lanzó un programa cultural ambicioso, que contiene concepciones de política cultural muy discutibles pero que, en general, no desentona con las propuestas más consensuadas en la actualidad.
Un balance de los logros, a cinco años de su formulación, lo revela como otro discurso políticamente correcto que la realidad cultural de la ciudad desmiente punto a punto.

Recordemos los conceptos dominantes del programa:

“La Plata Cultura es un plan estratégico de acción continua, dialogada, participativa, que respeta la diversidad e instrumenta la inclusión social, favorece el desarrollo creativo y la promoción de sus creadores y coordina el desarrollo del turismo de la ciudad. Administra y gestiona los recursos públicos y co-gestiona con los Privados, se propone lograr el acceso a la cultura de la mayoría, sin discriminación alguna y promover la libertad expresiva.”

Administración y gestión de recursos son actividades necesarias pero no las que distinguen una política cultural municipal del manejo de un banco. Por eso nos interesa centrar el análisis en la idea de inclusión social, acceso a la cultura y no discriminación, aspectos de una democracia cultural cuyo despliegue implica centrar todos los esfuerzos en asegurar el acceso de la población a la producción y el consumo de bienes culturales.
El cotejo con la realidad demuestra que este ideal está bastante alejado de las políticas culturales expresas e implícitas de la actual administración comunal, puesto que ésta tiene una tendencia a considerar a la cultura como un "adorno" prestigioso de la tarea de gobierno o como una actividad del tiempo libre, relacionada con el ocio y el entretenimiento y separada de los espacios de la vida cotidiana como el trabajo, la escuela o las organizaciones voluntarias. Es típico de esta concepción el énfasis puesto en espectáculos masivos de rápido rédito en repercusión y nulo impacto a largo plazo (los mega recitales a cargo de bandas capitalinas por lo general, para festejar el aniversario de la ciudad) y el mantenimiento de una oferta cultural sin mayor preocupación por generar en la población las disposiciones para el acceso a esa oferta y a la producción.
La práctica de ofertar formación a la ciudadanía en general (los cursos pagos del pasaje Dardo Rocha, digamos) a partir de una concepción falsamente democrática que no comprende que una de las consecuencias de la exclusión social es la exclusión cultural da la medida de la distancia que va del discurso a la concepción real de la política que lo lleva adelante. Grandes franjas de la sociedad no acceden al consumo y la producción de bienes culturales, no sólo por imposibilidad material, sino por falta de disposiciones necesarias para llegar a desear esos consumos. A disfrutar del ballet, digamos, se aprende. Un espectáculo de ballet con entrada gratis no garantiza el interés del publico. Los marginados no van y los refinados se confirman en su refinamiento y en el fatalismo del desinterés de los marginados.

Esto nos lleva a la idea de descentralización, o, como lo contempla el programa del actual gobierno en el punto cuarto de sus objetivos: “Promover la gestación de nuevas centralidades en los barrios.”

Una tarea fundamental para acrecentar la oferta simbólica a la que accede la población, en particular con alternativas a la oferta de los medios masivos, y generar las disposiciones necesarias, que de ningún modo son innatas, hacia la cultura. Es necesario desarrollar centros culturales barriales, apoyar los existentes y crear nuevos donde sea necesario

Por desgracia, nos encontramos otra vez con que la realidad niega el discurso. Acaso por la contigüidad muy discutible del turismo con la cultura que se nota en el discurso oficial y la necesidad de conseguir el estatuto de patrimonio cultural de la humanidad para la ciudad, todas las acciones culturales se limitan al centro o al casco urbano, se gasta más en farolitos, ramblas adornos de dudoso gusto para embellecer el centro que en políticas de inclusión para la juventud que vegeta en las afueras a la vera de los massmedia que conforman la única oferta simbólica accesible. Para todo el que vive en un barrio por fuera del casco urbano, esto es evidente.

Hemos hablado de las ausencia de obras, sin embargo, nada da mejor la idea de distancia que existe entre la concepción y la práctica que aquellas obras que se han concretado pero, concebidas como mera formalidad, fueron vaciadas de su razón de ser. Tienen el mérito de ilustrar lo que podría llegar a hacerse desde una concepción democrática real.
El caso más lamentable es el de la editorial municipal. Porque a pesar de que el grueso de la población lo ignora, existe una editorial de la Municipalidad de La Plata que, en sus comienzos, publicaba bastente. Sin embargo, como se ha dicho, casi nadie sabe que existe porque no distribuye los textos que publica, no impulsa la participación general porque se maneja con criterio discrecional, no promueve la lectura ni el conocimiento del patrimonio literario platense porque no articula con clubes, bibliotecas, ni escuelas de la ciudad en las que muchos alumnos no pueden acceder a libros.
En definitiva, no es más que un asiento contable y otro renglón en la lista de presuntos logros de la gestión.

Para terminar, vale dirigir la atención a la estructura actual del área de Cultura en la Municipalidad. Otros ideales democráticos fallan ahí, donde se superponen direcciones sin ningún criterio aparente, sin comunicación mutua, en el olvido de que es imprescindible concentrar las informaciones que se manejan en diversos sectores de la propia Administración Municipal, así como en otras instituciones para generar nuevos datos acerca del uso de las instituciones existentes y las expectativas y necesidades culturales de la población. Así como faltan datos del presupuesto cultural discriminado por áreas, faltan datos sobre consumos culturales, uso de los recursos municipales o rendimiento escolar, que son centrales para construir políticas y planificar. Sin datos, las políticas públicas en cultura tienden a la superposición, a la distribución regresiva de los recursos --en tanto subsidio a los privilegiados por la educación-- o a ser manejadas por el gusto de los administradores.
Sólo diagnósticos adecuados permiten salir de la tensión entre el fracaso de voluntarismos bien intencionados y el abandono de la política cultural a las fuerzas del mercado.

Una crítica exhaustiva del programa municipal excedería el espacio que ofrece este peródico, sin embargo, con lo visto hasta aquí no parece irrazonable afirmar que existe una brecha entre lo que manifiesta como deseos y los móviles de la práctica efectiva de gobierno. Una falta de vocación real para democratizar el acceso a la cultura que se tapa con la creación de sellos de museos en el pasaje dardo rocha o el embellecimiento del Coliseo Podestá, ejemplo clarísimo de organismo estatal que no presta ningún servicio a la comunidad más allá del de servir como sala de alquiler a empresarios privados.


Una política cultural democrática debe favorecer la discusión de la sociedad sobre sus conflictos, no encerrar esa discusión en los espacios tradicionalmente dedicados a la cultura y en los agentes tradicionalmente dedicados a la producción cultural. Por eso, dejamos al lector interesado la tarea de seguir cotejando los dichos con los hechos y lo invitamos a participar del debate sobre la política cultural que queremos para nuestra ciudad.